La niña + altos precios de fertilizantes un combo para extremar el cuidado del nitrógeno en esta campaña

Con el panorama del pronostico de La Niña, que provocaría menores registros de precipitaciones que los promedios históricos durante la campaña algodonera, sumado al aumento sostenido del precio de los insumos en los últimos meses, hacen que se haga fundamental la planificación y ejecución de la aplicación del fertilizante nitrogenado en esta época en los cultivos de algodón.

Como introducción de este articulo es importante aclarar y romper el estigma de que el cultivo de algodón extrae tantos nutrientes que «destruye el suelo». Este es un concepto totalmente erróneo y alejado de la verdad. El cultivo de algodón desarrolló este estigma debido a que es uno de los cultivos que extrae menos nutrientes desde el suelo y, por lo tanto, fue sembrado en los suelos menos fértiles y sin la aplicación de fertilizantes desde el comienzo de su historia.

Manejo del nitrógeno

Todos los nutrientes del suelo se absorben en proporción directa al crecimiento y la temperatura. En este sentido, cuando el algodón comienza la emergencia y el crecimiento, las cantidades de nutrientes absorbidas son bajas, no obstante, en los meses de diciembre, enero y febrero, cuando las temperaturas y el crecimiento son mayores, los niveles de absorción de los nutrientes aumentan considerablemente y es necesario que los mismos se encuentren disponibles en las cantidades que el cultivo precisa, para evitar perdidas en el rendimiento. La deficiencia del nitrógeno en el cultivo de algodón afecta a toda la planta. Los síntomas de deficiencia pueden relacionarse a menores tasas de crecimiento, menores tamaños de hojas, hojas amarillentas en etapas tempranas del cultivo, desprendimiento de hojas de la parte baja de la planta, derrame o aborto de frutos y cut-out prematuro.

Para evitar que estos síntomas de deficiencia se presenten y que el cultivo registre perdidas en el rendimiento debemos conocer y entender las fuentes de nitrógeno disponibles para el cultivo.

En primer lugar es importante saber que el el nitrógeno circula a través de nuestro medio ambiente. El principal depósito de este elemento es la atmósfera, que se compone de aproximadamente un 80% de N gaseoso. No obstante, esta forma de N no está directamente disponible para las plantas. Son varias las vías naturales que convierten este gas en formas disponibles para las plantas. Entre ellos se pueden enumerar varios microorganismos que viven en una asociación mutuamente beneficiosa (simbióticamente) en las raíces de las leguminosas como la soja o el melilotus. Otros microbios, que viven de forma independiente en el suelo, también pueden fijar N gaseoso como amonio. Asimismo, las precipitaciones que se producen también pueden fijar el N atmosférico que puede ingresar al sistema del suelo.

En segundo lugar, el nitrógeno en el suelo puede ser encontrado en varias formas.  En este sentido, el nitrógeno es parte de la materia orgánica del suelo y también existe en formas inorgánicas. La materia orgánica se encuentra comúnmente en varias etapas de descomposición. Las formas de N inorgánico generalmente incluyen amonio, nitrato y nitrito. El nitrógeno también se puede encontrar como gas en los espacios porosos del suelo.  La absorción por parte del cultivo es de primordial importancia para el productor. Tanto el nitrato como el amonio pueden ser absorbidos por las raíces del algodón para los procesos fisiológicos que impulsan el desarrollo y el rendimiento del cultivo.

Para el mejor manejo y la gestión del nutriente mas importante para el cultivo de algodón, es importante tener en cuenta que existen varias vías alternativas que no conducen al aumento del rendimiento y que generan perdidas tanto de las dosis aplicadas como de la disponibilidad del nutriente para el cultivo.

  • Uno de ellas es la pérdida volátil de óxido nitroso o gas N2, ambos productos resultantes de la desnitrificación del nitrato. Este proceso se produce en condiciones de anegamiento o exceso de agua, donde algunas bacterias crecen en estas condiciones anaeróbicas (sin oxígeno) y utilizan el oxígeno que se encuentra en las moléculas de nitrato para impulsar sus procesos fisiológicos. Esta reacción crea moléculas gaseosas que contienen N que escapan a la atmósfera. Las perdidas por este proceso pueden ser hasta del 55% del nitrógeno inorgánico aplicado, siendo las altas temperaturas (> 40°C) y suelos inundados los principales factores que predisponen a este tipo de perdidas.
  • Además,  los nitratos también se pueden lixiviar del perfil del suelo debido a que esta molécula esta cargada negativamente y es altamente soluble y móvil en agua. Esto indica que, si el agua de lluvia excesiva se filtra a través del perfil del suelo, el nitrato en solución se puede eliminar de la zona de las raíces y potencialmente contaminar el agua superficial o subterránea. Las pérdidas de nitrato por lixiviación son más comunes en suelos de textura gruesa, como arenas arcillosas o arenas que tienen menor capacidad de retención de agua y drenaje interno rápido.
  • Asimismo, el N aplicado se puede perder del suelo a través de la volatilización del amonio. Los fertilizantes de amonio pueden reaccionar con el agua y convertirse en amoníaco gaseoso que puede perderse en la atmósfera. Las pérdidas son mayores en suelos de pH alto, suelos cálidos y cuando el fertilizante que contiene amonio se aplica en la superficie con poca incorporación. Por ejemplo, la urea aplicada en la superficie puede sufrir un destino similar cuando se convierte en amonio, con pérdidas que pueden exceder el 60% del N de urea aplicado en suelos de pH alto. La simple cobertura o incorporación de tan solo 1,5 cm en el suelo puede hacer que las pérdidas sean insignificantes. Para aclarar y que el productor tenga conocimiento, la urea que es comúnmente voleada en los lotes, no puede ser utilizada directamente por los cultivos, sino que debe sufrir una serie de transformaciones. El proceso de nitrificación consiste en la trasformación de la urea primeramente a amonio a través de las enzimas ureasas (esto puede tardar de 1 a 3 semanas). Luego, otras bacterias trasforman el amonio en nitrito y después en nitrato cuando el cultivo lo puede absorber (este ultimo proceso puede demorar de 1 a 8 días). Este proceso establece que desde que la urea es voleada al suelo, el fertilizante puede estar disponible recién para el cultivo desde 8 a 30 días después de la aplicación. Además, en el caso de la urea, hay que tener en cuenta que existen variantes con retardadores de liberación o protectores que pueden evitar perdidas de volatilización. Del mismo modo, aunque con menores dosis, se pueden realizar aplicaciones de urea diluida a través de la pulverizadora junto con las aplicaciones de herbicidas y/o insecticidas.
  • También, otra perdida de N se puede producir por una inmovilización del N del suelo debido a la biomasa microbiana. La microflora del suelo necesita N para utilizar los componentes de la materia orgánica para sus procesos fisiológicos. Cuando se incorporan al suelo grandes cantidades de vegetación o materiales orgánicos (con una alta relación C: N como el residuo de la cosecha de trigo), el N utilizado por los microbios no está disponible para su uso inmediato por los cultivos que se siembran posteriormente.

Por otra parte, la mineralización puede interpretarse como el proceso contrario a la inmovilización. Aunque ambos procesos son impulsados por la población bacteriana, la mineralización tiene el efecto neto de liberar N desde la materia orgánica al suelo como formas inorgánicas o disponibles para las plantas. La conversión real es un proceso de varios pasos que requiere la presencia de varios organismos del suelo de origen natural. Parte del N inmovilizado estará disponible para el crecimiento de los cultivos más adelante en la temporada. La mineralización juega un papel más importante en el manejo del N cuando se utilizan fuentes orgánicas de fertilizantes nitrogenados (barrido de gallinero o  compost) o en sistemas de labranza de conservación como la siembra directa.

Para la mejor gestión y optimización del proceso de fertilización nitrogenada es recomendable realizar un balance entre la demanda del cultivo y la oferta de cada uno de los suelos. Este balance debe hacerse teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Estimar el rendimiento proyectado (para conocer la demanda de N del mismo)
  2. Determinar el N inicial a través de un análisis de suelo (ofrecido gratuitamente a productores de algodón santafesinos por APPA e INTA)
  3. Dividir las aplicaciones de fertilizantes de N durante la temporada en función de las condiciones del cultivo y del clima
  4. Completar todas las aplicaciones de fertilizante N antes del pico de floración
  5. Considerar experiencia pasada en lotes donde se observaron crecimiento insuficiente y ajustando las tasas en consecuencia.

Por ultimo, también es necesario  tener en cuenta que excesos de fertilización nitrogenada pueden producir disminuciones en el rendimiento a obtener debido a crecimiento excesivo y sombreamiento de posiciones.  Del mismo modo, para conocer los resultados de ensayos con diferentes fuentes nitrogenadas y su mejor utilización se pueden buscar artículos relacionados en las revistas de APPA o consultar específicamente por una practica o producto. En este sentido,  para cualquier consulta especifica no dude en consultar al equipo de algodón de INTA Reconquista a la casilla de correo electrónico: scarpin.gonzalo@inta.gob.ar.

Este articulo fue adaptado de: Guthrie, D; Baker, B; Hickey, M; Hodges, S; Silvertooth, J. Developing a nitrogen management strategy. 1994. Cotton Physiology Today – NCC.