El algodón y la tercera ola de Covid

La fibra de algodón, el mercado textil mundial y la pandemia

La pandemia que comenzó en octubre 2019 en Wuhan (China), hizo volar en pedazos todo el sistema económico – financiero mundial. La crisis puso al descubierto las debilidades de los sistemas de producción y distribución capitalistas. En efecto, la enorme dependencia de las marcas textiles, toda gama de productos confundidos, lujo, medio y gran público quedo plasmada en la paralización del 70% de la actividad a nivel mundial.

Algunos ejemplos:

Adidas: Perdió el 80 % de sus ventas en el mercado chino entre enero y marzo del 2020 con pérdidas de 1,13 mil millones dólares.

Ralph Lauren: Las ventas cayeron en todo el mundo en 70 millones de dólares.

Gap: registro una caída de sus ventas en todo el mundo de aproximadamente 100 millones    de dólares.

ZARA: cerró 3.785 tiendas sobre 7.000 en 39 mercados 80% del comercio y la producción textil.

En definitiva, el sector textil es sin duda el más afectado por la pandemia arrastrando con él, inexorablemente la industria algodonera mundial cuyas pérdidas se estiman en 5.000 millones de dólares.

El sector algodonero desempeña una función vital en la economía mundial como producto básico agrícola, con más de 100 millones de familias dedicadas a la producción, y como producto básico industrial utilizado para producir prendas de vestir, textiles, productos de salud, productos agroalimentarios, productos industriales y productos de tecnología innovaste.

La pandemia puso a la luz una realidad muy cruel poniendo de manifiesto las desigualdades que existen dentro del mundo de la moda. Durante decenas de años los gigantes de la moda construyeron su “modelo de negocios” basados en la explotación de los seres humanos, particularmente los niños y la destrucción del medio ambiente. La industria textil del futuro y por ende toda la cadena de valor algodonera deberá tener sus cimientos sobre los criterios de “justicia y durabilidad” para fomentar un consumo sostenible y de esta manera contribuir a un ecosistema responsable y duradero.

Del 8 al 10% de las emisiones de dióxido de carbón, generadas por la industria de la moda es superior a la que generan los vuelos internacionales y el transporte marítimo reunidos. Esas emisiones se deben a la producción de materias primas, la fabricación de los productos textiles y al transporte de los productos manufacturados

La recuperación del consumo será lenta y progresiva. El mismo podría llegar a los 24 millones de toneladas para la campaña 2020/21, y el comercio mundial va a tener una mejora que podría llegar a estar por encima de los niveles anteriores al COVID, pudiendo llegar quizás a los 9,5 millones de toneladas.

El mercado de futuros del algodón es mucho menos liquido que muchos otros mercados a futuros que se negocian en la bolsa.

A pesar de todo, los precios de la fibra de algodón, en la bolsa de Nueva York, desde hacía mucho tiempo nunca habían estado tan altos, llegando a alcanzar en febrero 2021 los 90 cts/lb es decir casi 2000 us la Tonelada.

En abril 2020, el precio de la fibra cotizo en Nueva York 48,35 cts/libra (el nivel más bajo desde abril 2009). Hoy día el precio es de 80 cts/libra, es decir 70% más alto que el precio 11 meses antes!!!!!!

¿Como explicar esta situación a contrasentido?

La cosecha americana 20/21 ha tenido un nivel de ventas excepcional a pesar de un contexto de morosidad y la misma está totalmente vendida.

Las inquietudes climáticas en relación con las cosechas no han sufrido cambios notables.

Las previsiones globalmente deficitarias de la producción y el consumo de los cereales van a mantenerse a un nivel de precio elevado en detrimento de las superficies algodoneras.

La nueva “guerra comercial” entre China y USA.

El fortalecimiento del dólar gracias a la recuperación de la economía americana marca una tendencia que puede durar.

La crisis del algodón de XINGIANG, que representa el 80% de la cosecha de algodón de China nos pregunta, ¿qué va a pasar con los 5 millones de toneladas ¿La institución BCI, que es uno de los organismos de certificación más importantes ha declarado recientemente “¿No hemos constatado ningún indicio de trabajos forzados en esta región de CHINA” Con un cinismo aterrador y para satisfacer a las grandes cadenas multinacionales, ¿el organismo ha cerrado los ojos?

La decisión unilateral de India de instaurar un impuesto a la importación de fibra de algodón del 10% con la excusa de proteger a los 20.000.000 de productores en detrimento de 300 hilanderías a pesar de ir en contra de todos los principios éticos del comercio algodonero y del carácter “sagrado del contrato”.

La salida de los fondos de inversión de los mercados a futuros de los productos agrícolas como el azúcar, por ejemplo.

En efecto, los grades fondos de inversión, por un lado, que encontraron en el algodón un valor refugio decidieron no retirar su inversión y dejarla a medio plazo, la reducción de la producción algodonera en varios países, principalmente USA casi 700.000 toneladas, las importaciones chinas y el aumento de las ventas del comercio electrónico entre otros permiten que los precios sean estables virtualmente ya que el consumo, no olvidemos, llego a ser casi inexistente.

Durante el pasado año 2020 el comercio mundial se contrajo en un 11,5% debido al hundimiento de la demanda de bienes y servicios incluido el turismo.

  1. La pandemia ha empeorado en muchos países donde se contabiliza una tercera ola como el caso de FRANCIA y ha desaparecido casi en muchos otros como CHINA.
  2. La economía mundial se ha desacelerado de una manera profunda.
  3. El consumo y la producción de servicios ha entrado en una espiral descendente consecuencia del confinamiento.
  4. El intercambio y la movilidad internacional se encuentran totalmente deprimidas.
  5. El mercado laboral ha sufrido el golpe mas duro de los últimos treinta años.
  6. El E-comercio, sin embargo, ha tenido un crecimiento del 200%.

La pandemia trajo, con ella, otra consecuencia, y es la aceleración de la toma de conciencia de todos los dirigentes de los gigantes de la moda como HM, PUMA, ZARA, ADIDAS, GAP, etc. que hay que investir en el “desarrollo duradero” y el “consumo sostenible”.

Esta inversión en el desarrollo duradero se manifiesta por las medidas que han tomado los dirigentes de las grandes marcas a lo largo de toda la cadena de aprovisionamiento que comienza con la compra de materias primas producidas según criterios de sostenibilidad y con una tendencia dentro de una economía circular en las empresas que empieza por la reducción de las emisiones de dióxido de carbón y llega hasta las inversiones en nuevas tecnologías como la impresión en 3D y la blockchain, todo esto siempre dentro del respeto y la preservación del medio ambiente sin el cual no puede existir dentro de la moda una “demanda sostenible”.

Argentina está dentro de los primeros diez productores mundiales de algodón siendo Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero las 3 provincias productoras más importantes de la fibra de algodón producida.

El desarrollo y el éxito del sector algodonero argentino que comenzó hace casi cinco siglos pasa por una coordinación y colaboración cada vez más estrecha entre el Gobierno   Nacional y Provincial y los distintos actores de la cadena para lograr una actividad sustentable.

Los esfuerzos unidos de todos los actores de la cadena para lograr una transparencia total, una clasificación absoluta por HVI, y una denominación de origen permitirán que la fibra de algodón argentina sea apreciada en el mercado internacional a su justo valor.

Si a esto le agregamos una supresión progresiva de las retenciones, esto permitirá que la fibra de algodón argentina alcance un máximo de competitividad internacional ya que las retenciones son una fuente de evasión fiscal que distorsiona y penaliza toda la cadena algodonera a nivel nacional y a nivel internacional provoca “un malus” en los precios donde normalmente debería haber “un bonus” lo cual podría representar entre 50 a 60 millones de dólares más, de ingreso en divisas por revalorización de la materia prima.

Una asociación entre el gobierno y los actores de la cadena de valor algodonera permitirá un intercambio justo de los beneficios, y una colaboración estrecha basada en un equilibrio duradero y no en la dominación del más fuerte.

La FED empuja hacia una presión inflacionista. La ultima vez que los bancos centrales y las políticas gubernamentales de estimulación influyeron en el precio de la fibra de algodón fue en el 2008 y en el 2011, durante la crisis financiera mundial. Durante este periodo, el algodón paso de 36,7 cts / libra a un precio récord de 2,27 cts / libra.

El alza de los precios del algodón podría ser un indicio de una aceleración de las presiones inflacionistas.

El crecimiento mundial debería ser del orden de 5,2 %.

Se prevé que, si la demanda interna repunta gradualmente; podría dar lugar que el crecimiento del comercio aumente a alrededor de un 7,8 %. durante el año 2021. Todos los indicadores apuestan por un crecimiento de los países en vías de desarrollo.