Algodón y Trazabilidad

Producción de Algodón Trazado como Estrategia de Crecimiento y Desarrollo en la provincia de Santa Fe

La producción algodonera no representa solamente un cultivo y una actividad industrial, sino que por sí sola es más que una simple actividad económica, es una verdadera herramienta estratégica de crecimiento y desarrollo y como tal debe tomarse por su gran capacidad para generar empleo y riquezas.

El algodón es un cultivo industrial (cultivos industriales son aquellos cuyo producto final no admite consumo directo o bien su transformación resulta mucho más provechosa), por lo que tiene gran importancia económica regional y una conexión imprescindible con la industria transformadora de la materia prima. Esto implica un fuerte valor agregado y la generación de una importante actividad económica y de empleo. Cuando se inició este cultivo en la década del ´30, modificó la dinámica de la región, constituyéndose en factor primordial para el crecimiento y desarrollo del norte santafesino.

Asimismo, su importancia se debe a que históricamente se caracterizó por la presencia de minifundistas y pequeños productores. Si se tiene en cuenta la evolución del cultivo, se puede decir que en los últimos veinte años la suba de precios internacionales, los cambios tecnológicos en genética de semillas, manejo de cultivos y cosecha, impulsaron la incorporación de grandes productores con tecnología de punta, induciendo una significativa expansión del sector algodonero, que llegó incluso a alcanzar récords históricos de siembra, producción y exportaciones.

Descripción de la cadena de valor del algodón.

Se denomina cadena de valor o cadena productiva, a un sistema donde todos los eslabones y/o actividades se interrelacionan y se integran verticalmente, por la sucesión de operaciones de producción, transformación y comercialización de un producto. Asimismo, se puede mencionar el concepto de Clúster (que está en auge): Grupo de empresas interrelacionadas que trabajan en un mismo sector industrial y que colaboran estratégicamente para obtener beneficios comunes.

La figura 1, muestra el ejemplo de una cadena productiva algodonera con sus diferentes eslabones. Los dos primeros son la producción primaria y la etapa de desmote (separación de la fibra de la semilla). Los siguientes eslabones se basan en procesos industriales o de transformación, donde el principal objetivo es agregar valor para otorgar características diferentes y satisfacer las necesidades de los consumidores (figura 2).

Figura 1. Esquema representativo de la cadena de valor del algodón.

Figura 2. Esquema de los derivados del algodón.

Trazabilidad

Según especialistas, la trazabilidad «es un proceso en el cual se registra toda la información correspondiente a los elementos involucrados en el historial de un producto, desde el comienzo hasta el final de la cadena de comercialización». Se define también trazabilidad como «aquellos procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer la historia, ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministros en un momento dado, a través de herramientas determinadas». La Trazabilidad es «la capacidad de seguir un producto a lo largo de la cadena de suministros, desde su origen hasta su estado final como artículo de consumo». Es decir, que involucra información referente a qué proveedor se le ha comprado cada una de esas materias primas con las que el producto ha sido elaborado, cuáles fueron las variables de proceso y responsables de elaborar el producto y finalmente, el detalle de los clientes a los que se le ha enviado cada lote de producto que se haya elaborado en una empresa.

La trazabilidad es una herramienta útil y necesaria en la cadena algodonera. Facilita a los operadores el control de procesos y gestión interna, contribuye a la certificación o acreditación de productos, a la localización rápida de partidas con problemas y a la toma de decisiones a tiempo y certeras. A los consumidores, la existencia de estos mecanismos de control les brinda transparencia y confianza. En definitiva, facilita la delimitación de responsabilidades de los sujetos que intervienen en cada etapa de producción, transformación y distribución del producto y su identificación. Actualmente, en otros mercados mundiales se asegura la producción de algodón libre de trabajo infantil, esclavo, igualdad de género, inclusión social, sostenibilidad ambiental y económica, entre otras.

La provincia de Santa Fe tiene la oportunidad de identificar y satisfacer este tipo de mercados consumidores que prefieren insumos que les permitan rastrear y reducir el impacto de su consumo; la trazabilidad pasa a ser una condición necesaria para que las marcas puedan demostrar que cumplen con los requisitos legales, que sus procesos son limpios, amigables con el planeta y que sus colaboradores trabajan en condiciones dignas, sin explotación ni trabajo infantil.

En este punto debemos considerar que todos los eslabones obtienen un mayor beneficio económico por la producción algodón y utilización de fibra trazada, producido bajo protocolos de buenas prácticas agrícolas y estándares internacionales. Desde el productor, que obtiene mejor calidad, hasta el desmote que ahorra tiempo en el proceso y, por ende, se produce un ahorro en el costo financiero por el menor tiempo de inmovilización del capital, y a la vez ahorro en costo de energía. En la etapa del hilado ocurre algo similar, ya que la mejor calidad del algodón impacta con un mejor rendimiento en el proceso, mermando los costos fijos y variables. Partiendo de las buenas prácticas de producción, se pueden lograr, además de los mejores rendimientos industriales, mejores precios de venta del producto final.

La industria algodonera global presenta una demanda insatisfecha por algodón diferenciado y certificado y que será aún mayor en los próximos años, dado el compromiso asumido por un número importante de las principales industrias de ropa del mundo que comunicaron el uso de 100% de algodón sostenible para 2025. Eso significa la demanda de más de 300.000 toneladas de fibra de algodón diferenciado al año, demanda actualmente insatisfecha.

La cadena algodonera santafesina tiene la capacidad necesaria para la producción de algodón dentro de estos criterios de sostenibilidad y buenas prácticas. Debido a que esta producción diferenciada involucra el trabajo conjunto de los distintos actores de la cadena, el Estado deberá generar condiciones mínimas para que los productores, principales responsables por la sostenibilidad de la materia prima, tengan acceso a recursos (humanos, físicos y financieros) oportunos que posibiliten la certificación de trazabilidad y mantención de la calidad del algodón producido.